Intervención Junta de Accionistas BBVA 2014 (Gemma Amorós)

Junta de Accionistas del BBVA, Bilbao, 14 de marzo de 2014

Buenas tardes Sr. Presidente, miembros del Consejo de Administración, señoras y señores accionistas. Mi nombre es Gemma Amorós y vengo a hablarles en nombre de la Campaña BBVA sin armas, promovida por el Centro Delàs de Estudios por la Paz de Justícia i Pau, la ONG Setem, el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) y el Colectivo RETS (Respuestas a las Empresas Transnacionales).


Les hablo en representación de 280.921 acciones, cedidas a la campaña por decenas de accionistas que de este modo quieren mostrar su desacuerdo con las inversiones controvertidas del BBVA.


Desde el 2008, cuando comenzamos a denunciar sus inversiones en armas y en otros negocios controvertidos, el Grupo BBVA afirma haber realizado algunos cambios en la norma que regula la financiación a la industria de defensa. Sin embargo, cada año, el panorama surgido de las diversas investigaciones sobre la financiación de armamento por parte de la banca muestra, en al caso del BBVA, todo lo contrario.

Nos preguntamos, si el Grupo BBVA está haciendo todo lo posible para limitar las operaciones con la industria armamentística, ¿por qué oculta la lista de exclusión? ¿Por qué tanto énfasis en las bombas de racimo? ¿por qué tanta opacidad alrededor de las armas nucleares y de uranio empobrecido? Y, sobre todo, ¿por qué escapan a la normativa una buena parte de sus inversiones en armas?
Sr. Presidente, usted sabe que el Grupo BBVA es tristemente conocido por haber financiado a empresas como la norteamericana Textron —cuyas municiones han sido utilizadas en la Guerra de Irak— o la italiana Finmeccanica —que abasteció de armas al gobierno de Gadafi, con las que reprimió brutalmente a la población civil— y que, a pesar de las campañas de la sociedad exigiéndole la desvinculación del BBVA del sector armamentístico, su grupo bancario sigue siendo el mayor inversor en empresas de armamento de España. Sólo en 2013 ha financiado a dos de las mayores compañías estadounidenses fabricantes de armas, AECOM y General Dynamics, concediéndoles préstamos por valor de 124,5 millones de euros.

El BBVA financia a AECOM, empresa proveedora de soporte técnico y mantenimiento de vehículos militares, así como de equipos y armamento bélicos, que incluyen carros de combate, vehículos de infantería, sistemas de artillería o defensa antiaérea. En 2013, AECOM ha recibido 15,3 millones de euros del Grupo BBVA en forma de créditos. Junto con otras empresas relacionadas con armas—Babcock & Wilcox, Northrop Grumman y CH2M Hill—, AECOM forma parte de la asociación National Security Technologies (NSTec), encargada desde 2006 del mantenimiento de la única zona de pruebas nucleares de Estados Unidos donde se siguen produciendo ensayos nucleares.

El BBVA financia a General Dynamics, una de las empresas de armas más grandes de Estados Unidos, con 109,3 millones de dólares en forma de créditos. Este gigante norteamericano tiene el título de ser uno de los mayores fabricantes de material bélico del mundo. Entre las armas que hoy en día fabrica y exporta se encuentran: blindados, camiones, carros de combate, cañones, armas ligeras, bombas, submarinos nucleares y sistemas de guía de misiles nucleares y de largo alcance. Destaca por su implicación en la producción de armas nucleares y de uranio empobrecido, muchas de ellas usadas en las guerras de Oriente Medio.

En definitiva, el BBVA afirma que está acotando su política de inversiones en el sector armamentístico, pero sigue dando cantidades de dinero cada vez más grandes a corporaciones mundialmente conocidas y asociadas al negocio de la guerra.

Sr. Presidente, ¿de qué sirve establecer una normativa teóricamente restrictiva con las inversiones en armas si sigue invirtiendo cientos de millones en algunos de los mayores productores de armas del mundo? ¿Por qué finge no prestar apoyo financiero a empresas de armas controvertidas cuándo invierte en una que está claramente involucrada en la proliferación de armamento nuclear?

Sr. Presidente, desde que empezamos a denunciar ante este auditorio las inversiones en armas del BBVA, su banco es el líder en inversión en armas de España, y uno de los principales del mundo. Hemos identificado hasta 3.600 millones de euros dedicados por el BBVA a un negocio que cada año destroza miles de vidas y sume en la miseria y la desesperación a una buena parte de la humanidad.

Una vez más, miembros del Consejo de administración, señores y señoras accionistas, les instamos a reflexionar: las armas, una vez se fabrican y se exportan, pueden acabar en manos de cualquier ejército o grupo armado. Es difícil saber cuántas armas financiadas por el BBVA están hoy siendo utilizadas en las decenas de conflictos armados que actualmente están en activo, pero es más que probable que, en estos momentos, haya armas que existen gracias al apoyo del BBVA, siendo disparadas o utilizadas para amedrentar a población inocente.

Sr. Francisco González, señoras y señores accionistas, por el momento la única conclusión que desde la campaña BBVA sin armas podemos extraer es que, el BBVA no tiene reparos en ser el mayor financiador en España del perverso negocio de las armas.