Nota de prensa - Banco Santander ocupa el segundo lugar en el ranking de los bancos que financian la industria armamentista

Ha invertido més de 2.190 millones de euros, entre 2013 y 2017, en empresas que fabrican armas, especialmente nucleares

(​​23 de marzo de 2018) Este viernes 23 de marzo dos miembros de la Campaña Banca Armada han participado en la junta de accionistas del Banco Santander que se ha celebrado en Santander. Esta entidad ocupa la segunda posición en el ranking de bancos que financian industria armamentista el primer lugar, lo ocupa el BBVA), y contribuye especialmente al mantenimiento de las empresas de armamento nuclear.

Así, esta mañada, Audrey Esnault y Quique Sánchez, como representantes de la campaña integrada actualmente por siete organizaciones -Centro Delàs de Estudios por la Paz, SETEM, Justicia y Paz, ODG, Colectivo Redes, AA-MOC y hechos- han explicado ante los accionistas y los medios de comunicación los vínculos de esta entidad con la industria del armamento para sensibilizar y denunciar ante la sociedad los vínculos de estas prácticas financieras con las tragedias humanas consecuencia de los conflictos internacionales.

Esta mañana, en Barcelona, ​​un grupo de activistas ha realizado una acción de calle frente a las oficinas del Banco Santander de Paseo de Gracia para denunciar las inversiones controvertidas de la entidad en los últimos años. Mediante una ruleta artesanal, se ha animado a clientes y empleados del banco a destapar el número de inversiones en armas, de desahucios o de inversiones en proyectos de gran impacto medioambiental que ha hecho el banco en los últimos años.

En los últimos siete años, se han identificado 13 empresas fabricantes de armamento financiadas por el Banco Santander por un importe de más de 2.190 millones de euros de 2013 a 2017. Entre éstas, destacan aquellas especializadas en las armas más letales: las nucleares, a las que se han destinado en este período 1986362630 euros (la mayor parte, en los últimos dos años, según el informe Do not Bank on the Bomb elaborado por la ONG holandesa PAX). Así pues, como ha destacado Quique Sánchez, el Banco Santander es corresponsable de que sigan existiendo armas nucleares, armas que amenazan la supervivencia de la humanidad y de nuestro planeta, con efectos que trascienden las fronteras y abarcan diferentes generaciones. La colaboración de este banco con la industria nuclear resulta sorprendente en un contexto de rechazo internacional de la sociedad civil y de muchos estados, los cuales firmaron en julio de 2016 el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en el marco de las Naciones Unidas.

Audrey Esnault ha explicado que la campaña Banca Armada lleva nueve años interviniendo en la Junta de este banco, que cuenta con unas "Directrices de Política del Sector de la Defensa" donde se establece que no puede mantener ningún tipo de relación comercial con organizaciones que comercialicen o distribuyen armas nucleares. Ante esta política interna, desde la campaña denuncian que entre 2013 y 2017, Banco Santander ha otorgado créditos por un valor de 129.573.393,75 euros a Honeywell International, una de las empresas más implicadas en el complejo industrial de armamento nuclear, especializada en el mantenimiento de armas nucleares como Trident II y en la fabricación del misil balístico M-51 para submarinos.

Otra empresa, Leonardo, responsable del desarrollo y el diseño del vehículo de transporte para el misil intercontinental norteamericano Minuteman III, ha recibido 178.170.992,41 € por parte Banco Santander. Boeing, Flúor, Thales o SAFRAN son cuatro empresas fabricantes y exportadoras de armas nucleares que han recibido préstamos del Banco Santander.

El viernes pasado 16 de marzo, la campaña participó en la Junta del BBVA que se celebró en Bilbao. Durante las próximas semanas, también participará en las juntas de Caixabank, Banco Sabadell y Bankia gracias a los votos que accionistas de todo el estado han delegado para denunciar las malas prácticas de estas empresas.

Se pueden consultar las dos intervenciones en la junta y la respuesta de la presidenta Ana Botín aquí