Intervención de la Campaña Banca Armada en la Junta de Accionistas de Caixabank 2021

La campaña Banca Armada denuncia un año más en la Junta de Accionistas de CaixaBank sus vínculos con Maxam, una de las principales fabricantes mundiales de explosivos

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CaixaBank mantiene posiciones en el Top 10 de la Banca Armada española, por este motivo, el viernes 14 de mayo miembros de la Campaña Banca Armada han participado a la Junta de Accionistas que ha celebrado CaixaBank de forma presencial en Valencia, para denunciar las inversiones que realiza la entidad financiera en empresas relacionadas con el negocio de la guerra.

Tal como han denunciado las activistas de la campaña en su intervención a la Junta de Accionistas celebrada hoy, CaixaBank ha financiado empresas de armamento por valor de más de 121 millones de euros durante el periodo 2014-2019. Según ha señalado Davi Montesinos, miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau y activista de la campaña, hay documentados al menos siete casos de envíos de material bélico fabricado en España a zonas en conflicto, y uno de ellos tiene como escenario la República Centroafricana y como protagonista la empresa española de explosivos y proyectiles Maxam, financiada por CaixaBank. “El programa iTrace que lleva a cabo la organización Conflict Armament Research con fondos de la Unión Europea, recoge evidencias gráficas que demuestran un hallazgo de municiones de pequeño calibre, inferiores a 20 mm, en septiembre del año 2014, cuando el conflicto y el embargo en República Centroafricana seguían vigentes”, ha explicado Montesinos, planteando seguidamente la pregunta: “Seguirán financiando y, por lo tanto, siendo cómplices de Maxam, o serán coherentes y cumplirán de una vez por todas con las políticas que ustedes mismos redactan?”.

Finalmente, ha recordado que, sin la financiación de instituciones financieras como CaixaBank, el 75% de las armas no se podrían fabricar.

CaixaBank invierte en Indra, referente estatal de la fabricación de electrónica militar

El año 2019 CaixaBank amplió su horizonte de inversión en empresas de armamento y empezó a ser accionista de Indra, empresa que dedica alrededor del 27% de su producción a desarrollar electrónica militar, simuladores de vuelo y sistemas de tiro y de defensa electrónica que, entre otras cosas, se utilizan para la militarización de las fronteras.

Ahmed Mohamed, voluntario de Setem PV y activista de la campaña que también ha intervenido hoy ante accionistas y la junta directiva de CaixaBank, ha apuntado que “el caso de Indra es muy significativo, porque consigue importantes contratos públicos, que consumen grandes cantidades de los presupuestos estatales y europeos. Estos fondos podrían dedicarse a otras cuestiones, más necesarias, como son la sanidad o la educación”. Entre estos contratos se encuentran los firmados recientemente para el suministro de Sistemas de Defensa Electrónica para las Corbetas Avante-2200 que se entregarán a Arabia Saudí, y que con alta probabilidad serán utilizadas para el bloqueo naval al Yemen.

Mohamed ha puesto énfasis en el hecho que Indra también se lucra con la gestión de las políticas de control fronterizo “que vulneran los derechos fundamentales de las personas refugiadas que huyen de territorios en conflicto o que simplemente se ven obligadas a migrar porque no pueden vivir en sus países de origen por culpa del sistema económico que ustedes alimentan”.

Lee la intervención completa de Davi Montesinos en la Junta de Accionistas aquí y la intervención de Ahmed Mohamed aquí.

 

Intervención de la Campaña Banca Armada en la Junta de Accionistas de BBVA 2021

La Campaña Banca Armada denuncia que el BBVA financia empresas que han exportado armas que podrían ser usadas contra población civil en el Yemen

 

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  • La Campaña Banca Armada han intervenido hoy a la Junta de Accionistas del BBVA, que se ha hecho de forma telemática, para denunciar las inversiones y la financiación a empresas armamentistas. Activistas de la campaña ya hicieron ayer una acción de protesta en el centro de Barcelona.

 

  • El BBVA ha financiado empresas que producen armas que han sido exportadas en Arabia Saudi y Emiratos Árabes Unidos. Otras empresas financiadas también han fabricado componentes claves para armas nucleares que han sido prohibidas recientemente por un nuevo tratado internacional.

 

Activistas de la Campaña #NoBancaArmada han participado esta mañana a la Junta de Accionistas que ha celebrado el BBVA en línea, un banco que se erige como la entidad financiera española que más dinero invierte en la industria armamentista y que, por lo tanto, contribuye al mantenimiento de las armas nucleares y de los conflictos armados en todo el mundo. Así, las representantes de la campaña han hecho llegar a la junta, de forma telemática, sus intervenciones.

 

BBVA, el banco español que más dinero invierte en empresas de armas que fabrican armas para la guerra al Yemen

 

Tal como han denunciado las activistas de la campaña en su intervención a la Junta de Accionistas, “el BBVA continúa teniendo el nefasto honor de ocupar el primer lugar entre los bancos españoles que financian la industria de la guerra. Más de 4.450 millones de euros destinados a crear sufrimiento, prolongar conflictos y provocar muertos”. Maria de Lluc Bagur, miembro del Centro Delàs de Estudios por la Pau y activista de la Campaña #NoBancaArmada, ha recordado que la política de defensa del BBVA dice, textualmente, que este banco “no participará en operaciones relacionadas con el comercio armamentista en países donde hay un alto riesgo de violación de los derechos humanos”.

Solo durante el periodo 2014-2019, el BBVA ha financiado con un total de 3.000 millones de euros a General Dynamics, Boeing, Airbus Group, Leonardo, Navantia y Raytheon Technologies.

Estas seis empresas tienen en común que “exportan su armamento en Arabia Saudí, un país no muy amigo de los derechos humanos y que actualmente y desde el año 2015 está implicado en uno de los conflictos bélicos más sangrientos e infamas contra la población civil". Hablamos de la guerra del Yemen que, aunque ha sido especialmente silenciada por los medios de comunicación y la comunidad internacional, ha propiciado la crisis humanitaria más relevante de las últimas décadas”, ha denunciado Bagur.

Tal como revela el último informe, Financiación de las armas de la guerra del Yemen. Análisis de la financiación de las empresas de armas que han exportado en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (2015-2019) elaborado por el Centro Delàs de Estudios por la Paz, publicado el pasado 12 de abril, estas empresas exportan material diverso: General Dynamics exporta carros de combate, Boeing bombeas guiadas y helicópteros de combate, Airbus Group aeronaves, Leonardo radares y cañones navales, Navantia las famosas fragatas Avante-2200 y Raytheon Technologies bombas guiadas y sistemas de defensa aérea.

La intervención de la campaña ha centrado el interés en esta última empresa, Raytheon Technologies, puesto que el informe de enero del 2017 del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre Yemen, recoge ataques con el modelo de bomba guiada de Raytheon GBU-12 Paveway. La campaña denuncia que Raytheon Technologies ha estado fabricando este tipo de material con destino en Arabia Saudí desde aproximadamente 2011, y que el grupo de expertos revela que se lanzaron bombas de este mismo modelo en los ataques en el hospital de Hajjah, el 15 de agosto de 2016 y el 8 de octubre del mismo año en Sana’ encima un funeral civil. “En el ataque en el hospital murieron 19 personas y resultaron heridas 24, mientras que en el ataque al funeral civil perdieron su vida 32 personas y 695 resultaron heridas”, finaliza Bagur.

 

El BBVA financia empresas que producen las ya prohibidas armas nucleares

La Campaña #NoBancaArmada hace años que denuncia que el BBVA continúa obteniendo beneficios a expensas de financiar empresas que fabrican armamento nuclear, y hoy, a su Junta de Accionistas, también ha recordado que en enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y que este banco tiene una política clara en materia de armas controvertidas: “su documento dice que el BBVA no invertirá ni ofrecerá servicios financieros a empresas relacionadas con armamento que se considera controvertido, entre ellas las armas nucleares, y que la propiedad, producción, proliferación y uso de armas nucleares están estrictamente regulados y supervisados a través del TNP’”, ha apuntado Elisenda Ribes, miembro del Centro Delàs de Estudios por la Pau y activista de la campaña.

El informe Shorting our security: Financing the companies that make nuclear weapons, publicado el junio de 2019 por PAX, Profundo y ICAN, revela como el BBVA invirtió 528,2 millones de dólares a General Dynamics. Esta empresa de armamento tiene una serie de contratos relacionados con componentes clave para el misil nuclear Tridente II que comparten el Reino Unido y los Estados Unidos. El contrato inicial de 28,2 millones de dólares adjudicado en 2015 ha sido modificado repetidamente entre el año 2017 y el 2018 para llegar hasta una cifra de 155,6 millones de dólares.

La Campaña Banca Armada ha recordado que, además de General Dynamics, el BBVA también ha financiado otras empresas involucradas en la fabricación de armamento nuclear como Aecom, Airbus Group, Boeing, BWX Technologies, Jacobs Engineering, Honeywell International y Raytheon Technologies. “En total, el BBVA ha invertido más de 3.800 millones de euros en empresas relacionadas con el armamento nuclear”, ha denunciado Ribes, y ha concluido su intervención preguntando: “No creen que es hora de hacer caso en la comunidad internacional y dejar de contribuir al hecho que haya armas nucleares en el mundo?”.

Lee las intervenciones completas.

 

Una acción de denuncia en Barcelona

 

Las activistas de la campaña hicieron ayer por la tarde, ante la oficina del BBVA del Mercado de Sant Antoni de Barcelona, una acción para denunciar las inversiones de esta entidad financiera en el negocio de la guerra y en el armamento nuclear. Con una pancarta donde se podía leer: “sabes qué hacen los bancos con tu dinero?” denunciaron el caso de Raytheon Technologies y escenificar las muertes que se derivan.

Lee el discurso de la acción.

 

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Intervención de la Campaña Banca Armada en la Junta de Accionistas del Banco Sabadell 2021

 

Maria Sabadell fuera    Davi Sabadell

 

Banco Sabadell financia empresas que producen las ya prohibidas armas nucleares

 

Las activistas de la Campaña Banca Armada hace años que denuncian que Banco Sabadell continúa obteniendo beneficios a expensas de financiar empresas que fabrican armamento nuclear, y hoy, a su Junta de Accionistas, también han recordado que en enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares: “Seguramente, ya habrán pensado de qué manera los afecta la entrada en vigor de este tratado y como adaptarse a la nueva situación. Al menos esto sería el esperable, dado su interés manifiesto para cumplir las normas y establecer límites moralmente aceptables en sus inversiones”, ha comentado Davi Montesinos, del Centro *Delàs de Estudios por la Pau del País Valenciano, y activista de Banca Armada.

El informe Shorting our security: Financing the companies that make nuclear weapons, publicado por PAX, Profundo y ICAN revela como Banco Sabadell ha dado su apoyo financiero a AECOM y ha empezado a financiar General Dynamics, dos empresas relacionadas con la fabricación de armamento nuclear. Durante el 2019, General Dynamics cerró el contrato de construcción naval militar más grande de la historia: un acuerdo de 22 billones de dólares para la construcción de nuevo submarinos nucleares. El Banco Sabadell, además, destinó entre 2017 y 2019 más de 65 millones de euros a AECOM, que trabaja en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, participando de la investigación, diseño, desarrollo y producción de armas nucleares, incluyendo el programa de extensión de vida de las bombas nucleares B-61 y de la ojiva nuclear W80-1 para misiles de crucero lanzados desde el aire.

Banca Armada ha recordado esta mañana que durante el periodo 2014-2019, el Banco Sabadell invirtió casi 170 millones de euros en cuatro empresas relacionadas con el negocio de la guerra: AECOM, MAXAM, General Dynamics y Raytheon Technologies.

Maria Fraile, de la Fundació Novessendes, y activista de Banca Armada ha denunciado que “es muy probable que las empresas de armamento que ustedes financien sean las responsables de la muerte de civiles inocentes”. Por un lado, General Dynamics ha vendido carros de combate de los modelos M-1A2S y LAV-700, encargados en 2014 y que se exportaron parcialmente en Arabia Saudí durante el año 2019. Por otro lado, Raytheon Technologies, durante los últimos años, ha fabricado bombas guiadas que han sido exportadas tanto en Arabia Saudí como en los Emiratos Árabes Unidos.

“Sus comités de ética y de riesgo podrían evaluar qué parte de responsabilidad tiene el Banco Sabadell en este conflicto alimentado por el mercado armamentista”, ha concluido Fraile.

 

CAMPANYA BANCA ARMADA

PRIMERA INTERVENCIÓ JUNTA D’ACCIONISTES DEL BANC SABADELL 26/03/2021

Bon dia senyores i senyors accionistes, membres del consell d'administració, senyor president.

Mi nombre es Maria Fraile e intervengo en nombre de la Campaña Banca Armada, promovida por el Centre Delàs, SETEM, Justícia i Pau, l'Observatori del Deute en la Globalització, FETS, Alternativa Antimilitarista-MOC, Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes i la Fundació Finances Ètiques.

Junto con mi compañero David Montesinos, representamos a 13 accionistas que nos han delegado un total de 257.779 acciones para denunciar un año más relación que tiene su banco con el negocio de la guerra y exigirles que dejen de financiar empresas de armamento

Señor Presidente, el año pasado, como respuesta a nuestra intervención nos decía que “el Banc Sabadell no invierte en instrumentos de capital de empresas dedicadas a la fabricación o distribución de armamento y asimismo dispone de una Política específica de restricciones a la financiación e inversión en las actividades de este sector”. Pues bien, la política sí existe, pero no tengan la desfachatez de decir que no invierten en empresas dedicadas a la fabricación o distribución de armamento, por favor, porque año tras año venimos a recordarles los datos, unos datos que ustedes ya conocen.

Pero seguiremos refrescándoles la memoria. Hemos podido confirmar que durante el período 2014-2019, el Banc Sabadell invirtió casi 170 millones de euros en cuatro empresas relacionadas con el negocio de la guerra: AECOM, MAXAM, General Dynamics y Raytheon Technologies.

Pues bien, es muy probable que las empresas de armamento que ustedes financian sean responsables  de la muerte de civiles inocentes. Hablamos de las inversiones que realizó su banco en General Dynamics y en Raytheon Technologies, empresas que exportan su armamento a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, principales contendientes militares en la guerra en Yemen.

El conflicto armado en Yemen es uno de los más sangrientos e infames contra la población civil, de hecho ya podemos decir que se trata de la crisis humanitaria más relevante de las últimas décadas. En Yemen, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, hay cerca de 4 millones de desplazadas internas y más de 7 millones de personas que requieren asistencia nutricional, según ACNUR. Y con sus inversiones, están contribuyendo a incrementar el arsenal militar de los países que intervienen militarmente en este conflicto.

Por un lado, General Dynamics ha vendido carros de combate de los modelos M-1A2S y LAV-700, encargados en el año 2014 y que se exportaron parcialmente a Arabia Saudí durante el año 2019. Por otro lado, Raytheon Technologies, durante los últimos años, ha fabricado bombas guiadas que han sido exportadas tanto a Arabia Saudí como a Emiratos Árabes Unidos.

En este sentido, cabe destacar que Raytheon Technologies es la única empresa que vende el modelo GBU-12Paveway a otros países que no son Estados Unidos. Según el informe de enero de 2017 emitido por el Panel de Expertos sobre Yemen presentado ante Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en 2016 se lanzaron bombas de este mismo modelo en dos ataques. Por un lado, el 15 de agosto cayeron sobre el hospital de Hajjah y el 8 de octubre del mismo año sobre un funeral civil en Sana’a. En el ataque al hospital fallecieron 19 personas y 24 resultaron heridas, mientras que en el ataque al funeral perdieron la vida 32 personas y 695 resultaron heridas. En 2019, Raytheon Technologies recibió el encargo de fabricar 50.000 nuevas unidades de este modelo de bomba guiada para Arabia Saudí.

Sus comités de ética y de riesgo podrían evaluar qué parte de responsabilidad tiene el Banco Sabadell en ese conflicto alimentado por el mercado armamentista.

Por desgracia, todavía hay decenas de conflictos armados y tensiones internacionales en el mundo que se alimentan del militarismo y del desorbitado gasto en armamento. ¿Creen ustedes que es ético financiar a las industrias que hacen de la guerra y el militarismo su negocio? ¿De verdad les merece la pena?

Ustedes tienen en sus manos la capacidad de revertir estas decisiones en un futuro y dejar de financiar a estas empresas. Sin la financiación de bancos como el Banc Sabadell, a las empresas de armamento les costaría mucho más llevar a cabo sus actividades. Por poner un dato más: sin la financiación de los bancos, tres de cada cuatro armas no se podrían fabricar.

Desde la campaña Banca Armada, en nombre de todas las personas accionistas críticas con sus políticas de financiación de la industria de la guerra, queremos exigir al Banco Sabadell que deje de invertir y financiar a este tipo de empresas de una vez por todas. ¿Sr. Oliu, no cree que es hora de dejar de sacar beneficios del negocio de la guerra?

 

Intervención de la Campaña Banca Armada a la Junta de Accionistas del Banco Santander 2021

 

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Tal como han denunciado activistas de la campaña en su intervención en la Junta de Accionistas celebrada hoy, Banco Santander ha financiado e invertido durante el periodo 2014-2019 cerca de 3.000 millones de euros a al menos 15 diferentes empresas armamentistas y de seguridad fronteriza. Entre estas, destacan seis empresas que fabrican armamento que se ha vendido en Arabia Saudí, país que lidera la coalición internacional de la guerra en el Yemen, y los Emiratos Árabes Unidos que participa de esta coalición. Tal como revela el último informe elaborado por el Centro Delàs de Estudios por la Pau que se hará público el próximo 31 de marzo, el Banco Santander financió durante el periodo 2015-2019 con 1.830 millones de dólares Navantia, Airbus, Boeing, Leonardo, Thales y Rolls-Royce, empresas que han vendido armamento que podría estar siendo utilizado contra la población civil en el Yemen, en el marco de la peor crisis humanitaria de las últimas décadas que esta semana cumple 6 años. “En el Yemen, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, hay cerca de 4 millones de desplazados internos y más de 7 millones de personas necesitan asistencia nutricional segundos denuncia ACNUR. Y con sus inversiones, están contribuyendo a incrementar el arsenal militar de Arabia Saudí, uno de los contendientes en este conflicto armado”, ha denunciado Eduardo Aragón, miembro del Centro Delàs de Estudios por la Pau y activista de la campaña.


La naviera española Navantia, a la que lo Santander finanza desde el año 2015 con 38 millones de euros, es la constructora de las cinco fragatas Avante-2200 encargadas por el gobierno de Arabia Saudí en 2018, una exportación que múltiples organizaciones de paz y defensa de los derechos humanos han pedido parar por su probable incumplimiento de la ley española sobre comercio de armas y la Posición Común Europea.

Destaca la gigante armamentista francesa Thales, que es la que ha recibido más apoyo en este periodo por parte del Santander -más de 650 millones de dólares-, y que ha tenido como cliente final Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Por otro lado, también se han querido destacar las millonarias inversiones del Santander en empresas armamentistas que producen las recientemente prohibidas armas nucleares o componentes para su fabricación. “Ustedes saben de sobra que el armamento nuclear es lo más peligroso y letal para todas las formas de vida, presentes y futuras, nunca diseñado. Y también sabrán que el pasado 22 de enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, ratificado por 54 países y firmado por 86”, ha apuntado en este sentido Gemma Amorós, de SETEM Cataluña y activista de la Campaña Banca Armada. Y es que el banco español ha destinado durante el periodo 2017-2019 un total de 1.953 millones de euros en empresas que contribuyen a la producción de armas nucleares: Thales, Safran, Boeing, Airbus, Flúor, Honeywell International y Serco.

 

CAMPAÑA BANCA ARMADA- Primera intervención Junta de Accionistas del Banco Santander - 26/03/2021

Sr. Notario, deseo que mi intervención conste literalmente en acta.

Buenos días señores y señoras accionistas, miembros del consejo de administración, señora presidenta.

Mi nombre es Eduardo Aragón y estoy interviniendo en este foro en nombre de la Campaña Banca Armada, promovida por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, SETEM, Justícia i Pau, l'Observatori del Deute en la Globalització, FETS, Alternativa Antimilitarista-Moviment d’Objecció de Consciència, Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes y la Fundación Finanzas Éticas.

Junto con mi compañera Gemma Amorós, estamos representando a 20 accionistas que nos han delegado un total de 85.205 acciones para levantar la voz hoy en esta junta. Por décimo año consecutivo, venimos a denunciar la relación que tiene su banco con el negocio de la guerra y exigirles que dejen de financiar empresas de armamento.

Sra. Botín, el año pasado, nos decía que su banco cuenta con políticas claras en materia de defensa como respuesta a la denuncia que le hicimos. Pero Sra. Botín, no nos tome el pelo que esto ya lo sabemos, no es ninguna novedad ni para usted ni para nosotras. Así que volveremos a insistir en los datos, a ver si este año obtenemos una respuesta menos corporativa y más acorde con las evidencias que les estamos compartiendo.

Sra. Botín, su banco ha invertido y concedido apoyo financiero a una serie de empresas vinculadas con el negocio de la guerra, el diseño y mantenimiento de armamento nuclear y la militarización y la securitización de nuestras fronteras y sociedades. El banco que preside, además, tiene el nefasto honor de ser el que más diversificada tiene su apuesta por el sector de la economía de guerra.

Hemos podido confirmar que durante el período 2014-2019, el Banco Santander apostó por relacionarse con al menos 15 empresas relacionadas con este sector. La suma total de todos los créditos e inversiones de los que tenemos conocimiento -que sabemos que es una cifra muy por debajo de la real-, ascendió a una suma total de casi 3.000 millones de euros. Insistimos, casi 3.000 millones de euros, destinados a financiar la industria de la guerra. Como mínimo.

¿Y qué empresas son estas? ¿A qué se dedican? Pues bien, en su cartera particular, hay una gran variedad. Para empezar, empresas Marca España, como MAXAM holding y Navantia.

A MAXAM holding, que es una empresa española aunque su capital está mayormente en manos extranjeras, le otorgaron 283 millones de euros en créditos sólo en este período 2014-2019. Esta empresa posee una de las mayores firmas de explosivos y munición a nivel mundial, EXPAL. 

La naviera española Navantia es otra de las seleccionadas desde el año 2015, cuando participaron en un crédito revolving sindicado junto con otras entidades de más de 347 millones de dólares. Santander aportó 38 millones de euros de facilidades de crédito. Queremos recordar que Navantia es la constructora de las cinco fragatas Avante-2200 encargadas por el gobierno de Arabia Saudí en 2018 y que se entregarán en 2022. 

Y queremos destacar especialmente este caso, porque Arabía Saudí es un país no muy amigo de los derechos humanos y que actualmente y desde 2015 está implicado en uno de los conflictos bélicos más sangrientos e infames contra la población civil. Hablamos del conflicto yemení que, aunque ha sido especialmente silenciado por los medios de comunicación y la comunidad internacional, ha propiciado la crisis humanitaria más relevante de las últimas décadas. En Yemen, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, hay cerca de 4 millones de desplazados internos y más de 7 millones de personas necesitan asistencia nutricional según denuncia ACNUR. Y con sus inversiones, están contribuyendo a incrementar el arsenal militar de Arabia Saudí, uno de los contendientes en este conflicto armado.

Pero el Santander es un banco global, y también ha hecho negocio con la prestación de servicios financieros y su participación accionarial en otras cinco empresas, aparte de Navantia, que pueden haber vendido armas con destino a la guerra en Yemen. Airbus, Boeing, Leonardo, Thales y Rolls-Royce. En total, durante el período 2015-2019, el Banco Santander financió con 1.830 millones de dólares a estas 6 empresas. Insistimos, 1.830 millones de dólares destinados a empresas que han exportado armamento a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, contendientes militares del conflicto armado en Yemen. 

La francesa Thales es la que ha recibido más apoyo en este período por parte del Santander, más de 650 millones de dólares. Thales, además de participar en la fabricación de armamento nuclear, también ha tenido como cliente final a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, haciendo en la última década diversas exportaciones de radares y sensores. Los pedidos más recientes que fabricó esta empresa francesa fueron radares COBRA de localización de armamento de alto calibre. Arabia Saudí pidió los suyos en 2014 y desde 2019 ya cuenta con ellos. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos, realizó su pedido en 2019. 

Santander también participó en dos líneas de crédito revolving sindicado de más de 1.500 millones de dólares en 2015 y de 3.500 millones de dólares en 2018 otorgadas a Rolls-Royce, dónde asumió un 5% del importe en cada una de ellas, 96 y 175 millones de dólares respectivamente.

Sra. Botín y miembros del consejo de administración, ¿Creen ustedes que es moralmente ético seguir ayudando a estas empresas a financiarse, mediante la concesión de créditos revolving o participando como bookrunners en sus emisiones de bonos a empresas que firman este tipo de contratos?

Tienen en sus manos revertir estas decisiones en un futuro y dejar de financiar a estas empresas. Sin la financiación de bancos como el Santander a las empresas de armamento les costaría mucho más llevar a cabo sus actividades. Actividades manchadas de sangre, roja, como su color corporativo.

Desde la campaña Banca Armada, en nombre de todas las personas accionistas críticas con sus políticas de financiación de la industria de la guerra, queremos exigir al Banco Santander que deje de invertir y financiar a este tipo de empresas de una vez por todas. Esperamos que nuestra denuncia poco a poco les vaya calando y removiendo sus conciencias, y que dejen de pensar únicamente en sus resultados anuales y sus dividendos.   

 

CAMPAÑA BANCA ARMADA- Segunda intervención Junta de Accionistas del Banco Santander - 26/03/2021

Sr. Notario, deseo que mi intervención conste literalmente en acta.

Buenos días señores y señoras accionistas, miembros del consejo de administración, señora presidenta.

Mi nombre es Gemma Amorós y estoy interviniendo en este foro en nombre de la Campaña Banca Armada, promovida por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, SETEM, Justícia i Pau, l'Observatori del Deute en la Globalització, FETS, Alternativa Antimilitarista-Moviment d’Objecció de Consciència, Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes y la Fundación Finanzas Éticas.

Junto con mi compañero Eduardo Aragón, estamos representando a 20 accionistas que nos han delegado un total de 85.205 acciones para levantar la voz hoy en esta junta. Por décimo año consecutivo, venimos a denunciar la relación que tiene su banco con el negocio de la guerra y exigirles que dejen de financiar empresas de armamento.

Señora Botín, el año pasado, como respuesta a nuestra intervención nos decía, literalmente, que “el equipo ejecutivo y el consejo del Banco Santander tienen en consideración los aspectos sociales y ambientales en sus proyectos de inversión”. Nos gustaría incidir por el momento en los aspectos ambientales, mostrándoles nuestra preocupación y curiosidad por cómo se puede tener en consideración el medio ambiente cuando se sigue invirtiendo en empresas que fabrican armamento nuclear.

Ustedes saben de sobra que el armamento nuclear es el más peligroso y letal para todas las formas de vida, presentes y futuras, jamás diseñado. Y también sabrán que el pasado 22 de enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, ratificado por 54 países y firmado por 86. Seguramente ya habrán pensado de qué forma les afecta la entrada en vigor de este tratado y cómo adaptarse a la nueva situación. Al menos esto sería lo esperable dado su interés manifiesto en cumplir las normas y en establecer límites moralmente aceptables en sus inversiones.

No obstante, llevamos años denunciando en este foro que el Banco Santander sigue obteniendo beneficios a costa de financiar empresas que fabrican armamento nuclear.

Pero ¿de qué hablamos cuando hacemos referencia al armamento nuclear? Por ejemplo: ¿si una bomba de potencia mediana, de unas 150 kilotoneladas, impactara a los pies del Empire State Building a mediodía, ¿qué sucedería? Pues que en el lapsus de un segundo destruiría los principales edificios de Manhattan. Como consecuencia del choque térmico inicial morirían aproximadamente 75.000 personas. En un segundo, insistimos. Durante los siguientes 15 segundos, la ola expansiva y térmica se podría extender más allá de 7km y, como resultado, habría 750.000 muertes adicionales y 900.000 heridos. Una pequeña comparación: ayer, 25 de marzo, llevábamos 74.064 muertos por COVID-19 en el Estado Español.

Según revela el informe Shorting our security: Financing the companies that make nuclear weapons, escrito y publicado por PAX, Profundo e ICAN, ustedes han decidido invertir parte del patrimonio de sus accionistas en las siguientes empresas relacionadas con el armamento nuclear: Thales, 581 millones de euros, Safran, 434 millones, Boeing, 372 millones, Airbus, 295 millones, Fluor, 129 millones, Honeywell International, también 129 millones y Serco, 12 millones.

En total, 1.953 millones de euros, señores y señoras accionistas.

Boeing, por ejemplo, está construyendo nuevas armas nucleares para Estados Unidos mediante un contrato de 297 millones de euros para lo que se denomina “Disuasión Estratégica Terrestre”, que remplazarán a los misiles balísticos intercontinentales nucleares ICBM Minuteman III. Ese gigantesco fabricante también mantiene otros contratos relacionados con esos misiles, que ascienden a un total de más de 620 millones de euros.

Otra de estas empresas, Fluor, está involucrada en varias instalaciones empresariales de armas nucleares estadounidenses. A través de una empresa conjunta, Savannah River Nuclear Solutions (SRNS), tiene un contrato de 7.100 millones de euros para construir componentes clave para el programa W88 Alt370, la ojiva nuclear desplegada en el misil Trident II.

Sra. presidenta y miembros del Consejo de Administración, ¿son conscientes que dos terceras partes de sus inversiones en armamento están destinadas a empresas relacionadas con armas nucleares? ¿No creen que es hora de hacer caso a la comunidad internacional y dejar de contribuir a que haya armas nucleares en el mundo?

Tienen una magnífica oportunidad de dejar de hacerlo ahora que ha entrado en vigor el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, un tratado que contribuye al pleno cumplimiento del artículo VI del Tratado de No Proliferación, del que España es un país firmante.

Desde la campaña Banca Armada, en nombre de todas las personas accionistas críticas con sus políticas de financiación de la industria del armamento nuclear, queremos exigir al Banco Santander que deje de invertir y financiar a este tipo de empresas de una vez por todas. Esperamos que nuestra denuncia poco a poco les vaya calando y removiendo sus conciencias, y que dejen de pensar únicamente en sus resultados anuales y sus dividendos.

 

 

 

Intervención de la Campaña Banca Armada en la Junta de Accionistas de Bankia 2021

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La Campaña Banca Armada ha denunciado esta mañana, por quinto año consecutivo, la participación de Bankia en empresas relacionadas con la producción de armamento. Maria Fraile, activista de la Fundació Novessendes y en representación de la Campaña Banca Armada, ha intervenido a la Junta de Accionistas de Bankia para recordar que esta entidad financiera ha invertido y concedido créditos sistemáticamente durante los últimos años a empresas vinculadas con el negocio de la guerra y la militarización y securitització de las fronteras y nuestras sociedades.

Según datos de la campaña, durante el periodo 2014-2019, este banco ha apoyado y servicios financieros a la industria armamentista por valor de más de 85 millones de euros. Bankia apoyó a la emisión de casi 30 millones de euros de bonos de Indra Sistemas S.A., que dedica alrededor del 19% de su producción a desarrollar electrónica militar, simuladores de vuelo y sistemas de tiro y de defensa electrónica.

“Para nosotras, el caso de Indra es todavía más significativo porque ha conseguido postularse como un actor de referencia en esta industria armamentista y de seguridad, sobre todo fronteriza”, ha comentado Maria Fraile. Prueba de esto es su actual función, otorgada por el Gobierno español, como coordinadora nacional industrial en el programa europeo de Defensa FCAS (Future Combate Air System) para el desarrollo de un nuevo avión de combate, el más grande programa conjunto europeo de defensa hasta el momento.

Además, Indra es una de las grandes beneficiarias de la financiación en R + D para proyectos de seguridad fronteriza. Indra coordinó el proyecto PERSEUS para el desarrollo de Eurosur, el sistema de vigilancia fronteriza de la UE y está involucrada en la OCEAN2020, el primer proyecto financiado por el Fondo Europeo de Defensa que tiene el objetivo de integrar plataformas navales no tripuladas en la vigilancia marítima y en las misiones de interceptación. El material militar que fabrica Indra y los objetivos para los cuales se fabrica son más que cuestionables, puesto que sirven para fortalecer las políticas de control fronterizo que vulneren los derechos fundamentales de las personas refugiadas que huyan de territorios en conflicto como el del Yemen: “Nadie tendría que tener que migrar y nadie tendría que ser nunca considerado ‘ilegal’ ni verse sometido a esta realidad tan lamentable que la Unión Europea sostiene gracias a empresas como Indra en sus fronteras”.

Bankia también participó en dos créditos aportante 55 millones de euros para la empresa MAXAM en 2014, una de las empresas de explosivos civiles y militares más grandes del mundo, que fabrica y exporta municiones de mortero, de calibre mediano, de artillería y de armas ligeras; granadas subacuáticas; y bombas adhesivas, entre otros.

Ante estos datos, la Campaña Banca Armada ha pedido al presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri y a su consejo de administración que paren hoy mismo las inversiones en el negocio de la guerra:”tienen ustedes en sus manos estas decisiones. Sin la financiación de instituciones financieras, el 75% de las armas no se podrían fabricar”.

 

CAMPAÑA BANCA ARMADA

INTERVENCIÓN JUNTA DE ACCIONISTAS DE BANKIA - 23/03/2021

 

Buenos días señores y señoras accionistas, miembros del consejo de administración, señor presidente.

Mi nombre es Maria Fraile y les hablo como miembro de la Campaña Banca Armada, promovida por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, SETEM, Justícia i Pau, l'Observatori del Deute en la Globalització, FETS, Alternativa Antimilitarista-Moviment d’Objecció de Consciència, Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes y la Fundación Finanzas Éticas.

Por quinto año consecutivo, queremos alzar la voz para denunciar las actividades de inversión y financiación que vienen desarrollando con empresas fabricantes de armamento durante los últimos años. Según los datos que hemos podido obtener, y que ustedes saben de sobras, Bankia continúa invirtiendo y concediendo créditos a empresas vinculadas con el negocio de la guerra y la militarización y securitización de las fronteras y de nuestras sociedades.

Hemos podido confirmar que durante el período 2014-2019, su banco financió la industria armamentista con más de 85 millones de euros.

Concretamente, su banco otorgó 55 millones de euros en créditos a la empresa MAXAM en 2014, este hecho ya lo denunciamos en los años anteriores que hemos venido a esta junta, pero queremos recordarlo dado que MAXAM, es una de las empresas de explosivos militares más grandes del mundo. Fabrica y exporta todo tipo de explosivos civiles y militares: municiones de mortero, de calibre medio, de artillería y de armas ligeras; granadas subacuáticas; y bombas lapa, entre otros.

Por otro lado, Bankia también ha invertido casi 30 millones de euros a INDRA, empresa que dedica alrededor del 19% de su producción a desarrollar electrónica militar, simuladores de vuelo y sistemas de tiro y de defensa electrónica.

Para nosotras el caso de Indra es muy significativo porque ha conseguido postularse como un actor de referencia en esta industria del desarrollo de la guerra. Prueba de ello es su actual función, dada por el Gobierno español, como coordinadora nacional industrial en el programa europeo de Defensa FCAS (Future Combat Air System), el mayor programa conjunto europeo de defensa hasta el momento o, tal como preferimos llamarlo nosotras, de economía de guerra. Además, Indra es una de las mayores beneficiarias de la financiación en I+D para proyectos de seguridad fronteriza. Coordinó también el proyecto PERSEUS para el desarrollo de Eurosur, el sistema de vigilancia fronteriza de la UE, y está involucrado en el OCEAN2020, el primer proyecto financiado por el Fondo Europeo de Defensa, que tiene el objetivo de integrar plataformas navales no tripuladas (drones) en la vigilancia marítima y en las misiones de intercepción.

Así pues, el material militar que fabrica Indra y los objetivos para los que se fabrica, son más que cuestionables, puesto que sirven para fortalecer las políticas de control fronterizo que vulneran los derechos fundamentales de las personas refugiadas que huyen de territorios en conflicto como el Yemen, o que simplemente se ven obligadas a migrar porque no pueden vivir en sus países de origen por culpa del sistema económico que ustedes alimentan. Nadie debería tener que migrar y nadie debería ser nunca considerado “ilegal” ni verse sometido a esa realidad tan lamentable que la Unión Europea sostiene gracias a empresas como Indra en sus fronteras.

Y hablando de la guerra del Yemen, Indra también ha participado en el Programa de las Corbetas Avante 2200 de Navantia para Arabia Saudí, líder de la coalición de la guerra en Yemen, subministrando sistemas de defensa electrónica.

Sr. Presidente y miembros del Consejo de Administración, en su Política de Financiación de Sectores controvertidos figuran dos compromisos que entran en contradicción con lo que acabamos de decir. El primero:

  • No se financiarán operaciones ni proyectos cuya contrapartida u objetivo sean empresas que fabriquen, distribuyan, comercialicen o fomenten el uso de armas controvertidas. Pero señor presidente, ¿qué arma no es controvertida? Y por otro lado, ¿No considera controvertido lucrarse gracias a los conflictos armados y el sufrimiento humano?

Y el segundo compromiso:

  • No se financiarán operaciones ni proyectos de empresas pertenecientes al sector de armas y municiones cuyo país de nacionalidad o residencia mantenga conflictos armados. Pero señor Goirigolzarri, ¿qué hay de las empresas nacionales españolas como INDRA y MAXAM que se lucran del negocio de la guerra y de la militarización en las fronteras?

Desde la campaña Banca Armada, en nombre de todas las personas accionistas críticas con sus políticas de financiación de la industria de la guerra, queremos pedir a Bankia que reflexionen y que no escurran más el bulto, porque los datos son los datos.

Les pedimos responsabilidad y que no piensen sólo en los dividendos, ya sea en el consejo de administración de Bankia o en el de Caixabank, Sr. Goirigolzarri. Tienen ustedes en sus manos esas decisiones. Sin la financiación de instituciones financieras el 75% de las armas no se podrían fabricar.